Cosecha de cañas con Canya Viva

Justo antes de comenzar el viaje leí: si estás pensando en hacer algo que te asusta y te emociona a la vez, es justo lo que tu alma necesita. Uno de esos viajes en los que confías en la bondad humana para que todo salga bien: amovens, alojamiento en casa de amigos de hermana y trueque de cosecha por curso de construcción. Miedo también a las limitaciones físicas que no acaban de evaporarse del todo, miedo a tener que dejarlo y frustrarme. Pero todo salió maravillosamente bien.

Como siempre al final lo de menos es lo físico y las personas son lo de más. Aunque por suerte recoger caña no era tan duro como mi cabeza se había imaginado. Por suerte se hace por parejas y la mía me cuidó mucho aunque no nos conocíamos de nada.

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Aprendimos que no todas las cañas valen para construir, eso nos quedó claro seguro: de ocho que arrancas solo suele valer una. Que nacen con todos los anillos, que se convertirán en nudos. Que en un año alcanzan su altura total. Que no se sabe muy bien su origen. Que es invasiva y limpiándola se hace bien a las riveras de los ríos, aunque es muy muy complicado que no vuelva a crecer. Que es una hierba con células de madera, como el bambú. Que la especie de la caña es Arundo Donax.

Jonhatan, durante un descanso, nos contó como se le ocurrió empezar a construir con caña: una persona que conoció en Londres le invitó a participar en un proyecto en España…que no existía. Lo había dejado todo por nada, así que tuvo que buscarse la vida como pudo. Estuvo ayudando a limpiar unas ruinas de un señor que le acogió en su casa, y uno de los días se dio en la cabeza con una dovela de un arco. Después de recuperar el conocimiento fue a lavarse la herida al río, encontrándose en un lugar inspirador rodeado de caña, y empezó a experimentar. Acabó haciendo una estructura, un puente sobre el río, doblando las cañas. Y ahí empezó todo.

La caña es fácil de cortar en realidad, no necesitas agacharte más que para alguna rebelde que al final tienes que sacar con azada o serrando. Es importante no dejar luego las estacas para que nadie se haga daño.

Ahora nos queda hacer el curso de construcción, y yo ya estoy deseando volver para allá, por volver a ver las personas increíbles que hemos conocido, y también, como no, por aprender a hacer cosas tan impresionantes como estas (obra y fotos de Canya Viva):

 

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