Las entrañas de Spain mon amour (el pre)

Hace unas semanas me informaron de que me habían concedido una beca (he de decir que es una suerte para mí, aunque solicitado tantas becas siempre he pensado que alguna tendría que tocar -aunque estemos en España-, otro día os cuento lo adicta que soy a los concursos también).

Dicha beca es para trabajar en la exposición Spain mon amour, como una de las personas que forman parte de la ‘performance’ por definirlo de alguna manera (vamos disfrazados e interactuamos con la gente, eso es performance como mínimo).

Spain mon amour

La exposición  ofrece un recorrido por  arquitectura reciente a través de quince obras en quince ciudades diferentes, realizadas por cinco estudios acompañada cada uno de su fotógrafo. Nuestra función es interactuar con el público, explicando los edificios seleccionados, responder preguntas acerca de ellos, de la situación de la arquitectura en España, o incluso de como vemos nuestro futuro profesional. Esta exposición se llevó a cabo en la bienal de Venecia por primera vez, con 15 personas a la vez, y nos han contado que la gente que iba a verla les invitaba a comer (apiadándose de los pobrecitos españoles que están pasando malos tiempos), o incluso les ofrecieron trabajo en Londres. Ya nos han dicho que eso es improbable que pase, que haremos amigos, eso sí, pero nada más. Por si acaso no pierdo la esperanza.

Además es una exposición que se complementa con ‘Ruinas Modernas’. Los esperpentos de la especulación española. Y sí, sale Calatrava.

En las entrañas

Desde dentro me gustaría contaros lo bien que está montada, al menos de momento, en la parte previa. Han organizado una serie de visitas a los estudios de arquitectura participantes e instalados en Madrid (todos menos el de Patxi Mangado y RCR), donde nos explican de primera mano (o de segunda en caso de Nieto y Sobejano) los edificios con maqueta en la exposición.

Una cosa que me ha sorprendido, y creo que a mis compañeros también, es la poca visibilidad de los estudios. Están en calles poco visitadas, y no dirías que hay un estudio de arquitectura a priori en ese portal, o detrás de esa puerta de garaje pintarrajeada. Luego entras y es otro mundo con gran encanto de una manera o de otra, aunque de manera desoladora compruebas que no hay tanta gente trabajando allí como podías haberte imaginado.

AV

La primera reunión fue con Fernández-Galiano, comisario de la exposición, director de la revista Arquitectura Viva. Yo, no se por qué, imaginaba un gran AV en la puerta, o algún lugar de la fachada, pero no. De los estudios visitados es el que está localizado en el lugar más agradable, al lado del río Manzanares, formando parte del paseo que en esta época del año al menos es muy agradable. El mismo Galiano fue el que nos informó de todo lo que teníamos que hacer, de dividir los grupos, de explicarnos el por qué de algunas cosas y de desearnos suerte. Una persona muy agradable, la verdad (no se si a alguien más os pasa, pero me suelo imaginar a los arquitectos desagradables y gritones, especialmente cuando tienen que hacer de jefes…el único jefe arquitecto que he tenido era un cacho de pan, pero creía que era una excepción).

 Nieto y Sobejano

La primera visita fue al estudio de Nieto y Sobejano, el portal algo dejaba entrever, unos arquitectos habían metido mano allí. Bajamos las escaleras y todo metal, madera y vidrio. Dos personas que habían hecho el mismo trabajo que nosotros pero en Venecia nos explicaron las obras. Algunas cosas que les habían preguntado allí, más de España que de arquitectura. Preguntamos por presupuestos y detalles técnicos, nos enseñaron las planchas de metal que había en el patio y nos marchamos.
Tuñón (y Mansilla)
De todas las visitas fue la que más me gustó, ya que además de que fue el mismo Tuñón el que nos contó las obras, lo hizo de manera muy práctica.  “En menos de un minuto -decía- ya que cuando le contaís algo a alguien un minuto ya cansa, cuando levantas la vista ya se te ha ido”. Y con muy poca información delante, todo muy aproximado a lo que tenemos que hacer nosotros. Contando “las cosas que le interesan a la gente de la calle” y advirtiéndonos del trato que pueden darnos. Todo muy cercano y ameno. Cuando acabó de hablar nos dejó unos minutos “para cotillear el estudio”. Un crack.
os suenan, no?

os suenan, no?

Paredes y Pedrosa
Tienen un estudio lleno de macs y además en el viso. Ya está, ya lo he dicho. Otro estudio que no parece un estudio por fuera, pequeño, pero apañao. Nos contaron los edificios ellos mismos, punto a su favor. Es bonito cuando te lo cuentan ellos porque lo sienten, saben por qué han hecho cada cosa, qué es para ellos lo importante.
Pero…alguien nos tenía que contar los proyectos de RCR y Patxi Mangado…a buscarse la vida, como siempre.
Espero que vengáis a ver la exposición, no siempre me dejan hablar en el trabajo y quedar con los amigos, aquí es casi obligatorio.