Pues no soy del montón

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Hoy he leído una pequeña entrada del blog de Isra garcía que hablaba de la humildad y de lo mala que puede ser para empezar algo o destacar en algo. Si os digo la verdad me he sentido tremendamente identificada, ya que yo he sido y sigo participando de esa mala humildad a veces. Esa que aunque te dice que eres buena en algo, que levantes la mano porque tú te lo sabes y lo digas, que hagas algo porque tú sabes hacerlo y además puedes aportar cosas nuevas, esa que confundes a veces con miedo o con apatía.

 

Tal vez lo que no quieres es parecerte a todos esos a los que dicen que tienes que parecerte para triunfar. O das todo por perdido antes de empezar. Y luego te arrepientes. Si hubiera levantado la mano, si hubiera destacado, si hubiera bailado como si me fuera a romper.

Y arriesgar no es tan duro ni tan acojonante como nos quieren hacer ver. Al principio cuesta por todos los prejuicios que nos hacemos a nosotros mismos, todo lo que pensamos que va a pasar y que al final nunca pasa, todas esas cosas horribles. Esa mezcla de miedo e ilusión siempre se resuelve y nunca es como pensamos. Incluso al revés, luego nos sentimos genial, conectamos con nosotros mismos, nos sentimos realizados y nos decimos ‘menos mal que no lo dejé pasar’.

 

Sed más vosotros y menos ‘lo que van a decir de mí los demás’.¡Destacad, cambiad el mundo!

Yo también estoy en ello.

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